UN AMOR TRANS-GRESOR
Ser un Hombre Transexual no es fácil. Odiar cada día un cuerpo que no nos pertenece, odiar esos días de menstruación, esos senos que están pegados a nuestro pecho, que obligadamente tenemos que ver día a día, sentir en la ducha o apretar con fajas para que no sean vistos por los demás. Ver como la gente se burla de uno, y lo trata de maricona, lesbiana, “María tres cocos”…. uno y otro apodo para ofender, humillar y discriminar. Asumirse en cuerpo y alma, aceptándose tal y como uno es… quizás una cosa rara, quizá un fenómeno.
Cuando la sicóloga a mis 30 años me dice que soy transexual, pensé que era el único, ¿cómo iba a ver otro como yo?.. ¿Qué equivocación de Dios era yo?… ¿por qué este castigo?… ¿sería feliz alguna vez? ¿Encontraría una mujer que me amara? ¿Podría disfrutar de caminar por la calle con camisa, corbata,… que diría mi familia, mi padre, madre, hermanos….ellos tan apegados a la Iglesia, creyentes, de misa dominical, catequistas…una familia ejemplar.
No fui capaz de enfrentarlo, preferí ser un cobarde y callarme que enfrentar a mi familia, seguí viviendo una doble vida, de mujer profesional y hombre en la casa. Me encerré anulándome como persona, deje de compartir, ir a cumpleaños, cenas, al cine, en fin… me volví un ermitaño… cada año fue marcando mi muerte, una muerte en vida, odiando cada centímetro de mi cuerpo. A los 38 años, mi padre se enfermó de cáncer, decido pasar con él sus últimos meses de vida… por primera vez en 38 años, conversamos de la vida, de los dolores, de las frustraciones, de los errores… pero nunca conversamos de lo diferente que yo era…. Un 27 de febrero del 2002 mi padre muere en mis brazos…. sentir su último aliento, golpeó mi corazón y mi mente…. me enfrenté a la muerte….. y me di cuenta que al anularme me estaba matando en vida….. Ese mismo año, me hago la mastectomia, sin decirles nada a mi familia, transcurrido el tiempo, mi Madre se da cuenta y al increparme sobre mi vida, le confieso que soy un hombre transexual.
En mi madre afloró un odio, se transformó, escupió sangre y fuego por sus ojos y boca, buscaba cada palabra para herirme más y más. Hasta que me di cuenta que necesitaba hacer mi vida, ya no podía seguir viviendo para la sociedad, para la familia, para y por el que dirán. Necesitaba construir al Andrés y vivirlo intensamente.
En esta construcción era participe mi amiga Inés, con quien salía y conversaba, un día me invito a su casino, en donde estarían dos amigas suyas. Llegamos juntos, al mirar hacia el interior mis ojos se desviaron a la mesa para encontrarme con unos ojos azules, que encendían un rostro maravilloso, era la amiga de Inés, sabía que seríamos presentados y me puse nervioso, yo un hombre-transexual aún de closet vestido masculinamente, ella toda femenina y hermosa… finalmente nuestras miradas se cruzaron y nuestras mejillas se rozaron para sentir ese beso de saludo que movió mi corazón haciéndolo latir fuertemente, tan fuerte que pensé se me escaparía. Me senté a compartir una bebida, conversamos, nos reímos, y amablemente me ofrecí para llevarla a su casa, eso me daría la oportunidad de saber donde vivía, fuimos con Inés, y dejamos la posibilidad de juntarnos otro día.
Inmediatamente le dije a Inés que su amiga era hermosa, que tenía que invitarla y juntarnos, que esos ojos me habían calado muy hondo y esos labios invitaban a beber el néctar del amor.
Pasaron dos días y nos volvimos a ver, el tiempo transcurrió rápidamente, sin darnos cuenta, y así empezamos a ser amigos, las visitas se hicieron más frecuentes, teníamos tanto en común, ella con dolores de alma marcados por su fracaso y violencia intrafamiliar matrimonial con dos hijos, y yo por ser un hombre transexual empezando a caminar en la vida. Ella con 29 años y dos hijos uno de 5 años y otro de 6 años, yo con 39 años. Ella dejando una estela de sensibilidad, yo dolido y gruñón. Ella con un aroma a mujer sensual, yo tímido y silencioso en ocasiones.
Un día contándome ella su fracaso matrimonial, se puso a llorar y yo la abracé…. ¡qué sensación!, si incluso hoy al recordarla mi corazón late más fuerte…sentir su cuerpo incrustado en el mío… sentir su respiración en mi pecho, el calor de su respiración… sentir el aroma de su pelo… la suavidad de sus manos posadas en mis brazos…. sentirla pegada a mi, a mi cuerpo acoplándose perfectamente. Calmé su dolor, la cobijé entre mis brazos, hasta que sus lágrimas ya no mojaron mi camisa… limpié su cara con mi pañuelo… ella con esa mirada tierna agradece el que la haya cobijado. No la besé, no me besó… pero en ambos quedo la sensación de ese abrazo cobijador. La fui a dejar a su casa, no hablamos mucho por el camino, mis pensamientos estaban ensimismados recordando cada segundo cuando la tenía en mis brazos… ella miraba por la ventana hacia afuera.
Había transcurrido dos meses desde el primer día que quede embrujado por esos ojos y esa boca, ya era tiempo para decirle que yo era un hombre-transexual, no sabía como reaccionaria, pero sí sabía que tenía que ser honesto con ella. La invité a salir, hacia el campo, en donde la naturaleza maravillara el paisaje con árboles y flores…. mientras manejaba le dije la verdad… un silencio marcó el momento, hasta que ella muy calmada me mira y dice…. -no es tu cuerpo, eres tu el que me interesa, eres especial…. y yo creo que también tengo un hijo especial… tu me ayudas a entenderte y entenderlo a él-. Me abraza y lloro en sus brazos… por primera vez sentí que yo era aceptado por lo que hay dentro de mi, no por el cuerpo, que también podía ser cobijado, respetado… sentí el calor de esos brazos y ese pecho en donde sus senos se levantaban al respirar y que yo sentía en mi cara… un abrazo interminable… que se selló con un beso en la mejilla, de decirnos ambos…somos amigos.
Pasaban los días, cada vez aumentaba la frecuencia de vernos, de necesitarnos, de compartir, reíamos con alguna travesura de mi perro que tenía sólo tres meses, nos sentábamos a escuchar música o a grabar… disfrutábamos de algún paisaje, de una gota de rocío bajando por el pétalo de una rosa… un café, una copa de vino…
Una tarde cuando estábamos sentados en el suelo, apoyados en la cama, mi perro saltaba en la cama y corría de un lado a otro llamando la atención….mordía mi oreja, mi pelo…. no nos dejaba conversar tranquilos… para que no me mordiera lo esquive acercándome peligrosamente a la cara de mi amada… fue un instante, un segundo… nos miramos…nuestra respiración agitada… pero nos separamos…. sin decir palabra, en silencio…. y ocultamos lo sentido en una sonrisa, mirando la forma en que jugaba mi perro.
Ese día ella estaba sola, sin los niños… no quería pasar la noche sola en su casa, le digo que puede quedarse conmigo, dormiríamos juntos, que confiara, sería muy respetuoso… ella me miró y se quedó conmigo, le pasé un pijama, mientras ella pasaba al baño a cambiarse, yo sudaba de nervioso…la tendría en mi cama, muy cerca de mi cuerpo, podría sentir su aroma en cada respiro, quizás abrazarla y sentir su respiración, oler su pelo pegado a mi cara…..eran tantos los pensamientos y sensaciones que pasaron en ese instante…
Finalmente llega a mi lado, se acuesta y siento su aroma… conversamos, nos miramos hasta que finalmente ella me dice que tiene sueño que dormirá… es en ese segundo en el se acerca a mi, pega su espalda a mi pecho, paso mi brazo por debajo de su cuello y la abrazo contra mi pecho… no se cuánto rato estuvimos así, creo que mucho….empiezo a acariciar sus brazos…. subo lentamente hacia su cara…. mis dedos empiezan a dibujar su cara, sus cejas, sus pómulos, su mentón, sus labios… un perfecto corazón que llaman a ser besados.
Ella entreabre sus labios… lentamente la giro hacia mí, y la beso con lentitud, mi lengua jugando y dibujando la comisura de sus labios… mis manos tratando de recorrer cada centímetro de su cuerpo….se acercan tímidamente a su vientre….subo rozando sus senos…esperando alguna respuesta…. la que llega con un beso tierno al principio apasionado después…. mis manos en sus senos… sus pezones duros, su respiración agitada…mis labios bajando por su cuello, besándolo, mordiéndolo, bajando… hasta que mis labios llegan a sus pezones… los beso, juego con mi lengua en ellos… me pongo sobre ella, presionando mi vientre con el de ella…. Mi mano baja a su nido… siento como su néctar moja mis dedos…. y bajo con mis labios para sentir ese néctar en mi boca… sentir el sabor de su nido…la contracción de su clítoris en mi boca cuando es besado, acariciado por mi lengua.
Sentir como su respiración se va agitando sus senos se levantan en cada respiro, sentir sus piernas como se contraen, sentir su gemidos de éxtasis y placer, beber su explosión de néctar…cada detalle llenó mi alma de felicidad… llenó mi vida de una nueva luz….mirarla al rostro y encontrar esos labios y esos ojos en completa comunión, fue transportarme por un camino de flores… en donde cada una resplandecía e iluminaba con sus colores. Cuánto temor había en sus ojos, en sus manos, en su cuerpo… cuanto temor a lo desconocido… un hombre transexual con vagina, con clítoris… tiernamente la abrazo y le susurro al oído que iremos con calma, venciendo cada barrera en ella, que hacer el amor también es disfrutar del néctar de la pareja… que no había que apurar nada, el tiempo iría soltándola y se atrevería a acariciarme y sentirme mas allá de una vagina.
Nos encontró la mañana abrazados en la cama, tímidamente nos miramos y besamos… ambos sabíamos que algo había nacido y que estábamos unidos. Se fue a su casa… llevándose mi corazón… en ese minuto comprendí que era la mujer con quien quería envejecer, que en esos ojos me quería reflejar cuando los míos se cerraran para siempre, que eran esas manos las que quería entrelazadas a las mías caminando por la vida, que era ese aroma que quería oler cada mañana, cada noche a mi lado. Que era su néctar el que quería beber cada día y alimentarme de su ternura y pasión de mujer. Habían pasado unas horas y la fui a ver a su casa, llevándoles chocolates… me mira a los ojos con ternura… le entrego los chocolates y le susurro al oído…. Gracias por permitirme ser feliz…. Y me marché.
Al día siguiente volvimos a encontrarnos… al vernos la pasión fluyó natural, pero una pasión tierna… en donde cada centímetro de su cuerpo era acariciado por mis labios y lengua… en donde su ropa cayó al suelo. Disfrutando cada beso, cada caricia, dibujé con mis dedos cada centímetro de su cuerpo, entrelace mis dedos en su pelo rubio crespo, besé su cara, sus cejas, sus pómulos, me perdí una vez más en esos labios gruesos de forma perfecta…. nuestras lenguas jugando, nuestras salivas mezclándose en una sola… su nido mojado con su néctar, mis dedos empapándose de el. Mi lengua y boca colmándola de placer, hasta que su cuerpo se aprieta en un espasmo orgásmico profundo… ambos quedamos mirándonos extasiadamente.
Ya habían transcurrido tres meses desde que su néctar alimento mi alma… un día de invierno, sintiendo la lluvia caer y el viento soplar, acostados desnudos en la alfombra, viendo como se reflejaba el fuego en su cara y se veían los destellos en sus ojos… las llamas iluminaban sus senos y reflejaban las copas de vino en su cuerpo…. ella se acerca y sus labios recorrieron mi cuerpo hasta bajar a mi vientre… el fuego fue testigo de nuestro amor y pasión… cada gemido quedo ahogado en las brazas de la chimenea…..cada sensación, estremecimiento y orgasmo se mezcló con la música que escuchábamos.
Con mi pareja hemos conversado muchas veces de la forma en que fuimos creciendo y consolidándonos, de sus miedos iniciales, sus cuestionamientos de estar con un hombre con un cuerpo de mujer, me ha confesado que al principio era como tener los cables mezclados en su cerebro… ella es hetero, separada, le gustaban los hombres… me conoce a mi, le atraigo, va necesitando de mi, de las conversaciones, de reír, de jugar, empieza a sentir que si no estoy a su lado, ella está sola… empieza a cuestionar sus sentimientos… reacciona al roce de las manos, a las miradas, a las risas…. siente que su cuerpo quiere estar mas cerca del mío, sentir mi piel, mis labios… hasta ese día en que nos besamos por primera vez y que a pesar de mi cuerpo de mujer, ella ve, siente y ama a un hombre, a Andrés Rivera, el hombre que soy. Hoy la música sigue acompañándonos y nuestros cuerpos se funden en un hacer el amor.
A medida que pasaban los días, conocía a sus hijos y compartía con ellos, jugábamos, paseábamos, empezaron a verme presente en sus vidas, los tiempos eran compartidos como pareja y como familia. Después de dos años, les contamos a los niños que soy un hombre transexual, activista y que saldría en televisión, los niños con su sabiduría innata y esa sensibilidad que los caracteriza, hacen una serie de preguntas para las cuales estábamos preparados ya que habíamos sido guiados por una siquiatra para enfrentar ese momento. Hoy en día con 9 años y 10 años, los niños son parte de este activismo social, los hemos incorporado a algunas actividades, se relacionan con lesbianas, gay, hombres y mujeres transexuales, con absoluta naturalidad, saben lo que es la discriminación y se hacen participe de enseñarles a la sociedad a respetar.
Han pasado 4 años desde que vi a mi pareja por primera vez , sus ojos siguen iluminando mi corazón y su inmenso amor ha sanado mis dolores, mi respiración se agita al verla, mi pecho se hincha al abrazarla, mis manos dibujan su cuerpo y mis ojos se reflejan en los suyos, seguimos juntos, construyendo una familia, sin padres ni hermanos biológicos, los que asustados por el peso de la sociedad y opiniones moralistas se han alejado después de cuestionar el que me asuma públicamente como activista, y en caso de ella su familia cuestiona la relación, el amor, el sentimiento, sin entender que el amor no tiene género ni sexo… el amor se vive y palpita en uno sin llamarlo, llega a nuestra vida para anidarse y vivirlo.
En este camino de amor, se ha entrelazado el camino transexual, con operación de histerectomía, tratamiento hormonal, crecimiento del clítoris ensanchamiento de espalda, engrosamiento de la voz, crecimiento de vellos en la cara, espalda, piernas, vientre, anulación de caracteres femeninos, reemplazados por caracteres masculinos… inserción social, laboral, activismo, lucha por los derechos humanos y la igualdad.
Y en esta construcción vino el asumirme, el mostrarme públicamente vestido como hombre, el desafiar a todas y todos, incluso mi familia, el luchar por igualdad y equidad contra todos y todas, hasta transformarme en activista, Presidente de la Organización de Transexuales por la Dignidad de la Diversidad de Rancagua, Chile, con un trabajo de sensibilización y culturización sobre esta temática, dando charlas en Universidades, Organizaciones, Colegios.
Hoy vivo la vida como Andrés Rivera, activista, enamorado de una mujer maravillosa, con la que hemos construido una familia en honestidad, sabiendo los niños de 9 y 10 años, que yo soy un hombre transexual, una mujer que también es activista, que comparte mi lucha de igualdad y no-discriminación, una mujer valiente que no teme al que dirán ni a la sociedad, una mujer que sigue a mi lado iluminando mi vida con esos ojos maravillosos y alimentando mi alma con su néctar y sus besos.
No ha sido fácil mi camino, he sufrido descalificaciones, humillaciones, discriminaciones de mi familia, mis hermanos no me permiten ver a mis sobrinos, se avergüenzan de mi, la sociedad me rechazó y estuve cesante dos años, caí en depresión, me transformé en un alcohólico y tuve un intento de suicidio, pero también he tenido la fuerza de soñar… soñar que si se puede construir un mundo mejor, mas justo, mas igualitario, y es ese sueño el que hoy me mueve, me dio fuerzas para levantarme y ser activista, me motiva a seguir adelante, y me ha permitido construirme como un hombre. Caminar acompañado y cobijado por el amor de una mujer, hace que los dolores cicatricen, que las lágrimas sean besadas, enjugadas y que el amor nazca en el alma. AR
(Publicado en el libro Trans People in Love de Tracie O´Keefe y Katrina Fox 2008)
Con “La Clase de Baile”, Mujeres AL BORDE les da la bienvenida al mundo donde nace el arco iris, con toda su diversidad, libertad y magia: la infancia. Los “Cuentos para una niñez AL BORDE”, cuentan historias de niñas, niños y niñxs que sienten, expresan y viven el género y el amor sin prejuicios. Niñas, niños y niñxs que viven en el mundo real, por fuera de las páginas de color de los cuentos infantiles, y que merecen ser amadxs, reconocidxs, cuidadxs y respetadxs. Agradecemos al equipo de Mujeres Al Borde que hizo posible está primera publicación: Muy especialmente a María Cecilia Ramírez, su autora, a Ana Lucia Ramírez y Claudia Corredor por la diagramación y diseño del proyecto. Y a Michel Riquelme por aceptar nuestra invitación a dibujar la historia de Juliana, la chica rara que nunca sonreía en la clase de ballet.
Lee el cuento aquí: